Centro Cultural Comunitario
Pensar que en cada colonia, se proporcione y cubra todas las necesidades en cuanto a servicios sociales de sus residentes es una de las prerrogativas de los arquitectos urbanistas, que no siempre se cumple. El Urbanismo es una especialidad que en términos generales se encarga de trazar la fisionomía y la planificación de la ciudades que día a día crecen y se desarrollan por todo el mundo.
Mi colonia en particular, se encuentra dentro de las más antiguas del municipio: está conformada por una cuadrícula más o menos regular de calles, casas y edificios. En general con la misma fachada desprovista de elementos decorativos tipo art déco como las construcciones que he visto en el Centro histórico de la Ciudad de México.
Otra peculiaridad muestra que a diferencia de las nuevas tendencias de los urbanistas mi colonia, posee edificaciones destinadas únicamente a viviendas y comercios menores. Incluso, no tiene un parque en donde los niños puedan pasear. Salvo el jardín que se encuentre enfrente de la Iglesia de Corpus Christi.
A finales del siglo pasado, gracias a la iniciativa de un pequeño grupo de vecinos que se organizaron y adquirieron una casa que se encontraba en remate bancario, nació así, el Centro Cultural Comunitario de la colonia, para que los niños, jóvenes y adultos tuvieran un lugar en donde familiarizarse con el arte y la cultura; para convivir y sobre todo para edificar una comunidad incluyente. Por esta razón es que lleva por nombre Centro Cultural Comunitario para posesionar en todos los allegados a la colonia Guadalupe Industrial la vocación de este punto.
Esta vieja casa, de color amarillo huevo de una sola planta se encuentra custodiada por dos frondosas jacarandas que marcaban la anchura del portón de madera y de los balcones de las cuatro ventanas que completan su frente, donde colocaron jardineras y sembraron flores.
La casa, de altas paredes, tiene en el pretil de la azotea un ribete de celosía de barro que semeja encaje; detalle que se repite en el amplio corredor que circunda el patio central del interior, en donde existe un quiosco de reducidas dimensiones en el que instalaron un mostrador donde despachan cafe, refrescos, pasteles y galletas. En este mismo sitio en el verano se han presentado cuartetos musicales o montado la exhibición de obras plásticas de los alumnos.
Originalmente, este patio contaba con bancas distribuidas alrededor del quiosco, sin embargo, fueron retiradas para dar mayor amplitud a esta explanada y permitir por ejemplo la colocación de estantes cuando se han realizado kermeses.
Las habitaciones de la antigua casa, fueron asignadas a las diferentes actividades. Cada espacio alberga con comodidad treinta mesa-bancos, un escritorio y pizarrón. Junto a la puerta se dispuso un mueble que permite almacenar el material pertinente para cada labor. Para etiquetar cada salón de clases se colocaron en el dintel de las puertas letreros con el nombre de la tarea que se realiza; por ejemplo, pintura, fotografía, danza, biblioteca, usos múltiples y oficina.
En realidad, al inicio de este proyecto solo se pensó en los niños y los jóvenes. Cuestión que cambió porque una señora de la tercera edad fue a solicitar permiso a la directora del recinto para que se le permitiera usar las instalaciones y convocar a más mujeres adultas para llevar a cabo un laboratorio de escritura creativa, donde se procuraría escribir una crónica de la colonia, salpicada con anécdotas curiosas e informativas.

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