Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2022

40/52 RETO DE ESCRITURA

Algo se mueve entre los helechos. ¿Qué será? y ella tan torpe con este bastón. Sin más ánimo que la curiosidad se encamina, permitiéndose darse pausas para recobrar fuerza en sus piernas que por breves instantes deja de sentir, en otros el dolor le provoca un quejido desde el fondo de su ser. Levanta la mirada al cielo, en actitud de suplica. Sin embargo, la anciana cree que no será escuchada porque el cielo encapotado se interpone entre ella y su creador, la bóveda celeste se ha obscurecido ahora es un espeso manto gris con nubarrones y sin sol. Viento de lluvia, como presagio de la tormenta que se avecina. Por lo que está a punto de renunciar, cuando alcanza a escuchar un piar desfallecido. Decide seguir, faltan unos pasos más: Es un ave, que ante la presencia de Esperancita pretende extender sus alas, le es imposible. Un de ellas está quebrada. La vieja titubea entre dejarla ahí para que otra persona se apiade o ella llevarla a su casa. Decide dejarla: reconoce que no es posible ...

39/52 RETO DE ESCRITURA

Julieta baja del autobús sin reparar en los empujones y uno que otro pisotón. Incluso, un pequeño niño le manchó la falda de su traje sastre con el helado de mamey que estaba disfrutando. Ella, se limitó a sacar de su bolso, papel desechable para limpiar el accidente; solo tenía en mente que desde mañana mismo iniciará un nuevo ciclo por lo que la estrechez económica terminará. Dentro de quince días, tendrá los recursos y ahora sí, podrá ampliar el menú diario con carne, queso y vino. Mascullando como le dará la noticia a su madre e imaginando lo feliz que se pondrá, después de estar más de seis meses en el predicamento de idear formas y maneras de traer al menos unos cuantos pesos al hogar. Para los medicamentos de su mamá, y por lo menos frijoles, tortillas y chile para dormir con el estomago distraído. En el paso obligado desde la parada del camión para llegar a su departamento se encuentra el parque con un pequeño quiosco y bancas al alrededor; enfrente está la Iglesia de San Mig...

38/52 RETO DE ESCRITURA

Las memorias de la boca me llevan por senderos sin refugio; sin un destino en donde descansar. Son simplemente igual a las hojas que crecen para dar forma a la copa de los árboles. Ser parte del follaje, vestir la desnudez de las ramas y luego, desprenderse en silencio. Bailar con el aire, posarse con delicadeza y amalgamarse en una alfombra de pétalos muertos. Honrando con tones ocres su destino verde como sinónimo de gratitud. Son las historias acumuladas en recuerdos que seguramente mi boca, junto con los labios y papilas gustativas guardan en mi psiquis, como cordel del tejido que viste mi identidad: Recuerdo, una textura desigual: un puñado de pedazos de jamón de pierna de cerdo y el rojo jitomate que la licuadora, dejaba tras el cansancio del viejo motor de una velocidad. Mi Nona, preparaba un vaso de este alimento que me proporcionaba no solo nutrimentos, sino la seguridad que en su regazo me proporcionó delicados besos y palabras tiernas, mientras se coloreaban mis mejillas y a...

37/52 RETO DE ESCRITURA

Pánico frente al escaparate Después de tantos años de radicar en esta ciudad incluso, a cualquier hora del día o la noche, me siento confiada al caminar por sus calles, retornos y avenidas. Nunca me había sucedido nada igual como lo de ayer. Por supuesto que ni siquiera lo pensaba como una alternativa. Antes del mediodía, me coloqué el tapabocas, tomé mi bolsa de mano, revisé que estuvieran dentro las llaves de la casa y el celular. Me despedí de mis tres mascotas. Cerré la puerta con llave al salir. Un violento sol con sus brillantes rayos, me deslumbraron. Durante unos prolongados segundos, mientras mis pupilas se adaptaban quedé ofuscada. Mi actitud relajada, me recordó que simplemente cerrara los párpados. Y en mi interior agradecí este cálido abrazo que el astro rey prodigaba a la desnuda piel de mi rostro, hombros, brazos y pantorrillas. Crucé la avenida. Apenas si miré lo indispensable para cruzar sin peligro. Ya que no se escuchaba el ruido de ningún auto. Caminé una cua...

36/52 RETO DE ESCRITURA

Es posible que me mires sin ver; como se ignora una barda que delimita los enjambres familiares, con docenas de ojos apoyados en las ventanas, o la pared de ladrillos; de esos adobes rojos que fincan cárceles, que encierran los humores, sueños y canciones. Muros llorones que nos rodean y observan a la gente andar con la vista perdida en el horizonte, sosteniendo la respiración de cuando en cuando para dejar de percibir la podredumbre que en cada esquina del pueblo se acumula. Ese soy yo, simplemente parte del paisaje: un inútil bastión. En este vecindario anclado en cualquier lugar, de dondequiera: el cual creció después que yo. Primero fue tierra muerta, mas tarde llanura, bosque de casas, edificios y después, el destierro de espíritus. Superficie que se extiende desde la planicie, donde se adueña de las ojeadas curiosas, hasta el extenso espejo arisco que traga sonámbulos. Junto con él, con estos habitantes, han surgido las historias de cientos de almas, entre jubileos y añoranz...