35/52 RETO DE ESCRITURA
Me siento con las piernas cruzadas; la costumbre toma el control, me dirige. La izquierda abajo de la derecha. Aprieto los párpados, para evitar que lo que ocurre en el exterior me distraiga. —Uno. Uno, dos. Uno, dos y tres; uno, dos tres y cuatro… exhalo e inhalo. Mi mente en blanco. Permito que la energía fluya… mmm debo ir al supermercado por papel de baño, y jabón para lavar los trastes. —¡no! —Respiro, contengo en cuatro… Uno, dos y tres: —ah, que no se me olviden las croquetas de Pinky. —¡Carajo! En un fuerte soplido apago la veladora y aviento el tapete de yoga. La perrita sale corriendo asustada. Mi mente no quiere dejar de saltar de una idea a otra. Me han dicho que la mente es como el agua: cuándo está calmada puede reflejar la belleza que le rodea. Cuando está agitada, da igual lo que tenga enfrente. Nada se aprecia. Decido salir de la rutina. Tomo mi bolsa y las llaves del vehículo. Me dirijo a la gasolinera y lleno el tanque. 45 litros casi 600 km siempre y cuando no hag...