Minificción
Pienso en ti. Requiero mi dosis diaria de consuelo, de una palabra cariñosa; o al menos tu mirada compasiva para atenuar el dolor de su partida. Escucho tu llegada. El cómo avientas las llaves en el tazón, el crujir de tu chaqueta de vinil contra el respaldo del sillón. Me llamas con la versión larga de mi nombre, es el tono de voz que refleja tu fastidio. Elijo pensar que es por el trabajo y no por mi. Veo las puntas de tus botas tácticas con partes de lodo ya seco. Testigo de tu andar entre los límites del asfalto y la selva. Más arriba, me cuelgo de tus pestañas, espiando tu alma a través de tu mirada. Sin atreverme aún a levantar la cabeza y verte de frente. Sin embargo, me tomas entre tus manos fuertes y me besas en la frente. ¿qué puedo reprochar ante este gesto?, me ama lo intuyo y compartimos el dolor de su partida.