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Mostrando entradas de abril, 2022

22/52 RETO DE ESCRITURA

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Cuando era niña, mi tiempo lo gastaba en mis juegos cotidianos: Fingir que trabajaba en un banco y tenía que marcar los recibos. Claro que no tenía el sello, ni hojas sueltas. Pero me valía de un caja de cartón como escritorio y lo demás salía de mi imaginación. Además, recuerdo que me gustaba doblar, con meticulosa precisión los cuadritos del rollo de papel higiénico. Por supuesto que a mi mamá no le agradaba que lo hiciera. En todos mis juegos siempre, invariablemente me acompañó mi propia voz: murmuraba con bajo volumen, toda la descripción de mi contexto y el desarrollo de mi fantasía. Nunca me quedé con la boca quieta. La crónica de mis acciones me hacían sentido. Jamás me sentí sola. Otras de mis actividades preferidas era ver a través de la reja del patio de la casa para mirar a la gente pasar. Veía cuando los vecinos entraban o salían de sus casas: observaba la que llevaban cargando y quienes los acompañaban. La curiosidad me alentaba a predecir hacia dónde se dirigían o ...

21/52 Reto de escritura

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Desde el año de 1987, en el mes de agosto, inicié un tórrido romance. Debo decir que fue amor a primera vista. Sí, caí totalmente. Y, mira que, yo no creía en el cliché de ese tipo de amor. Incluso hasta criticaba quien se vanagloriaba de ello. La primera vez que te conocí fue por fotografía. Ese pedazo de papel, me inquietó. Guardé tu imagen en mi memoria, cómo se resguarda el balbuceo del amante después del beso final. Por fin, la fecha para nuestro eminente encuentro. Llegué agotada por el largo viaje en autobús, veinticuatro horas por carretera: las piernas adoloridas, con sueño y sudorosa. Por momentos, el trayecto, con la ansiedad acumulada fue más tedioso. Cuando me bajé del camión, el sol insolente me obligó a cerrar los ojos, y lentamente por la cada vez más grande apertura de mis párpados apareciste frente a mi. Lo primero que me reconfortó fue tu aroma que el viento me restregó en mi rostro. Un olor fuerte que te caracteriza. Recuerdo que contuve la respiración y mi co...

20/52 RETO DE ESCRITURA

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Líquido que hilvana mis venitas. Destilado en cucharón de diosas. Juguito rojo que corre por mi lares. Espeso vital de acero y sabor a aguamiel. Juguito, llave abierta a la vida. Llevas en ti, mensajería del chi y del son. Licor caldoso que nutre y reconforta. Abanico multicolor: supor y heladez. Agua mística de mis entenderes. Cantas cada plenilunio la promesa. Juguito compartido a mis bendiciones. Das color de infinito a mis carnes. Humor violeta, risa loca. Como respiración del infinito. Fluido real que es sagrado. Y cuando sales al exterior, desvanece mi sonrisa. Licuado esmeralda, restaurador. Que ciñe mi destino. Juguito simplemente en ti. Me fundo y venero.

19/52 RETO DE ESCRITURA

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Es la cama la caja mortuoria en donde cada noche yacemos. Un ejercicio acondicionador para el espíritu que nos entrena para el descanso eterno que a la vuelta de la esquina, se encuentra. Durante cinco o seis horas, los sentidos revocan su encomienda. Dan paso al letargo, sin sentido que eleva al cenit o refunde a las mismas entrañas del remordimiento. Porque es necesario, no perder de vista que el cuerpo que nos contiene y representa, se rige por los ciclos, por las leyes universales. Gracias a esta condición la vida misma es un acontecimiento siempre nuevo y novedoso. Tener la certeza de la eminente defunción, orienta a procurar una evolución permanente en cada ser humano. Dormir es la muerte a cuenta gotas, que cada dieciséis horas, el cuerpo físico exige a las células de sus tejidos para entrar en fases de alimentación, reparación, eliminación y demás procesos fisiológicos. esto se lleva a cabo, gracias a un acto de confianza y de entrega, del espíritu: es así el lecho quie...

18/52 RETO DE ESCRITURA

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18/52 Reto de escritura De manera reiterada, durante los últimos años, se ha venido repitiendo el tema del agradecimiento. En la cultura del New Age, es un básico para atraer la energía de la generosidad a nuestra vida. Se agradece por lo bueno, desde luego, por lo que nos da alegría y esperanza. También se agradece por lo cotidiano que a nuestro alrededor se presenta: el amanecer de un nuevo día, la brisa que refresca, la palmada del amigo, etc. Se agradece por los dones recibidos y los regalos que los extraños nos dispensan: una sonrisa, la cesión de una asiendo en el autobús. Esto fácil. Sin embargo, lo que se debe agradecer es lo que nos irrita e incomoda. Porque ese enojo que surge, eso que se manifiesta como una punzada en el estómago es, precisamente la señal que nos indica el punto en el cual trabajar, observarlo. Para darle el giro de tuerca y verlo desde la perspectiva de la comprensión. Reconocernos, con amor como seres especiales aún con la sombra: los temores y la c...