51/52 RETO DE ESCRITURA

SOBERBIA No es mi deseo por el momento de relatarte una historia estéril, y mucho menos una relato inédito que en realidad no lo es, porque estoy segura que todo lo escrito a pesar de los esfuerzos del autor, de su interés e insistencia de afirmar que esa anécdota es producto de la más ingenua fantasía, yo te puedo aseverar que no es así; engaña, porque cada sentimiento, cada emoción, cada acontecimiento que se pueda suscitar sea cual fuera, y sin importar el contexto, han sido siempre situaciones por alguien que ya las ha vivido en carne propia, han sido experiencias: sudadas, lloradas, excretadas, exhaladas, esnifadas y por lo tanto esparcidas por viva voz, sobre papel o como hoy en día por medios electrónicos; son todas ellas narrativas con principios y finales miles de veces ensayados y con toda la gama de variaciones posibles: somos nosotros mismos los recipientes en donde se han depositado todo este bagaje, este conjunto de conocimientos que poseemos de manera consciente o situados en el subconsciente. Vivimos, respiramos y transpiramos alfabetos desde los cuneiformes, jeroglíficos, fonéticos y hasta morse, braille, sin olvidar los numéricos en infinidad de sistemas. Conocimientos que al encontrarse dispersos por cualquier parte, simplemente tomamos los que en ese momento preciso se encuentran al alcance de la neurona disponible, dependiendo de nuestra propia cognición y armamos así, como en un rompecabezas la historia jamás contada, la historia del nunca antes, el famoso hilo negro, que revolucionó la literatura clásica universal. Así, que, partiendo de esta base afirmo sin temor a equivocarme, que dentro de mi particular definición de artista. El virtuoso es todo aquel ser humano atormentado, acomplejado, obsesionado, neurótico y voluble que tiene la necesidad de explayarse, de proyectarse o simplemente de comunicarse con otros igual que él, valiéndose para ello de la manera que mejor puede hacerlo, de la manera en que puede conservar el control y para los creativos esto es posible, según sea el caso y principalmente a través de los oficios y las llamadas ‘Las bellas artes’. Los escritores, los señalados también como intelectuales son los más “especiales”, por no decir neuróticos, o peor aún para no decir soberbios; ya que a cada palabra escrita suya, al conjugarlas, en conjunto y en el orden que han decidido, creen poseer todo el poder de la sabiduría terrenal, con ellas despliegan universos a su disposición, vidas con sus tragicomedias parsimoniosas, secretos enterrados, voz y movimiento a quien por naturaleza no debería; activan la magia en los hechizos y poderes sobrenaturales y extraterrestres, bueno el colmo es que hasta han creado legiones de Dioses, espíritus, fantasmas y muertos parlantes, sin olvidar a los demonios que los atormentan por su osadía y atrevimiento desmedido, esta si es, la soberbia en toda su extensión de significado. Como escritores, pertenecemos a una grey privilegiada, nos movemos con la frente en alto, desplegamos todos los sentidos para captar y analizar ipso facto, lo que nuestro interlocutor aporta: captar íntegramente las historias compartidas, descifrar las historias vedadas, incompletas o disfrazadas, tratar de memorizar las frases impactantes y las analogías con nuestra particular cosmovisión. Además, somos capaces de soñar, mentir y destruir en pos del arte. Otro tanto sucede con nuestras propios cuentos, son ardorosamente contenidos y se encuentran en resguardo para impedir que al compartirlos sean contaminadas por los caza historias, aquellos seres incultos e inferiores, que no tienen idea de nada; y se encuentran disfrazados de culebras para engañar el género humano. Los más celosos, muestran el cobre, al falsificar y añadiendo remiendos y composturas a las grafías que conforman los libros: con el fin de agregar armas de credibilidad. Una fortaleza para soportar por ella misma los embates de las pirañas bien intencionadas. Aspirar a defenderse muda, de pie sobre la frialdad del papel que la sostiene, sitio en donde será vista de reojo o desmenuzada con crueldad y deberá, entonces mantenerse victoriosa a pesar de la desgastante batalla en los miles de recorridos de cientos de ojos vampiros y salir airosa. Elogiada; capturada en el recuerdo o en miles para los anales por la posteridad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Directo

Domingo 30 de Julio de 2017

Yo Soy Agradeciendo