29/52 RETO DE ESCRITURA

En realidad es cuestión de mentalizarte. Desde lo más profundo, inhala y exhala dos o tres veces con tranquilidad y paciencia. Sin precipitaciones. No pienses en nada. Si es que llega una idea, dirige tu atención a la punta de tu nariz y del movimiento que realizan tus aletas en cada respiración. Si de nueva cuenta se atraviesa otro juicio, repite el mismo procedimiento. Sin darte cuenta, estarás tan entretenida en tu nariz y en los desplazamientos de expansión en tu pecho y costillas que no tendrás otros distractores. El objetivo es despejar tu intelecto. Entonces, te interrogarás ¿Qué es lo que realmente deseas? A la primera evocación que aparezca como solución será el tema indicado. Vendrá a ti una respuesta. A la que volverás a cuestionar la misma duda. Esto se repetirá dos o tres veces más. Haz de cuenta que van despojando de capas a una cebolla. Una a una con ternura llegarán las resoluciones correctas. En todos los casos, sin excepción la verdad, se encuentra en tu interior. No hay necesidad de ir más allá. No hay porque pedir consejos o abrazar el miedo y la inseguridad. Recuerdo que Chéjov escribió que: “La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz”. Por lo lo tanto, realizar como ejercicio reflexivo la autoexploración en el sentido de satisfacer esta curiosidad a menudo, permite que lleguemos a profundizar en aspectos que a simple vista son “evidentes”, aunque no lo sean. Hoy mismo que estoy escribiendo esto, yo misma necesito repetirlo, para retomar la costumbre y reconocerme en ellas. He permito cerrar mi ojos a lo que de verdad requiero, anteponer los supuestos para complacer a otros y entonces alimentar y robustecer el sentimiento de inconformidad y pesadumbre. La nostalgia me cubre la sonrisa. Las lágrimas ahogan mi gozo y pierdo el rumbo. ¿Qué es lo que hoy quiero? A ver, déjame indagar…

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Domingo 30 de Julio de 2017

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