22/52 RETO DE ESCRITURA

Cuando era niña, mi tiempo lo gastaba en mis juegos cotidianos: Fingir que trabajaba en un banco y tenía que marcar los recibos. Claro que no tenía el sello, ni hojas sueltas. Pero me valía de un caja de cartón como escritorio y lo demás salía de mi imaginación. Además, recuerdo que me gustaba doblar, con meticulosa precisión los cuadritos del rollo de papel higiénico. Por supuesto que a mi mamá no le agradaba que lo hiciera. En todos mis juegos siempre, invariablemente me acompañó mi propia voz: murmuraba con bajo volumen, toda la descripción de mi contexto y el desarrollo de mi fantasía. Nunca me quedé con la boca quieta. La crónica de mis acciones me hacían sentido. Jamás me sentí sola. Otras de mis actividades preferidas era ver a través de la reja del patio de la casa para mirar a la gente pasar. Veía cuando los vecinos entraban o salían de sus casas: observaba la que llevaban cargando y quienes los acompañaban. La curiosidad me alentaba a predecir hacia dónde se dirigían o de acuerdo a mis conjeturas, deducir de que lugar llegaban. Alternaba para deshojar una margarita y confirmar lo que ya me había contestado afirmativamente ¿me quiere? ¡por supuesto! Entonces, alzaba mi carita de niña, con los ojos muy abiertos a interpretar las figuras de las nubes. Toda la fauna que conocía, como en una enorme pecera celeste, nadaban con cuerpos de algodón teñidos con los colores del atardecer. Este fue mi mundo: pasatiempos infantiles entre helechos, margaritas, el piar de los pájaros silvestres, los idas y venidas de mis vecinos. El trajín de los automóviles detrás de los ruidosos camiones de pasajeros. Recuerdo la soberana campana de la iglesia que llamaba para ofrecer flores a la virgen durante el mes de mayo me indicaba el inicio de la barra de caricaturas del Tío Gamboín en la televisión. Todo esto me daba oportunidad de estar en medio de decenas de personas que me daban consuelo. Y la siempre presente intimidad conmigo misma; mi interioridad hablando con palabras de chiquilla. ¿me hizo falta un hermano? No lo creo. Yo fui mi confidente y las palabras mis vehículos que como pasaporte me vinculan desde mi interior hacia la eternidad… FELIZ DÍA DE LA NIÑA Y EL NIÑO

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Domingo 30 de Julio de 2017

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