18/52 RETO DE ESCRITURA
18/52 Reto de escritura
De manera reiterada, durante los últimos años, se ha venido repitiendo el tema del agradecimiento. En la cultura del New Age, es un básico para atraer la energía de la generosidad a nuestra vida.
Se agradece por lo bueno, desde luego, por lo que nos da alegría y esperanza. También se agradece por lo cotidiano que a nuestro alrededor se presenta: el amanecer de un nuevo día, la brisa que refresca, la palmada del amigo, etc.
Se agradece por los dones recibidos y los regalos que los extraños nos dispensan: una sonrisa, la cesión de una asiendo en el autobús.
Esto fácil. Sin embargo, lo que se debe agradecer es lo que nos irrita e incomoda. Porque ese enojo que surge, eso que se manifiesta como una punzada en el estómago es, precisamente la señal que nos indica el punto en el cual trabajar, observarlo. Para darle el giro de tuerca y verlo desde la perspectiva de la comprensión.
Reconocernos, con amor como seres especiales aún con la sombra: los temores y la consecuencias derivadas de mis acciones. Volcarme en amor pleno. Para mí mismo y por consecuencia hacia todos los demás. La ley de Oro: “No hacer a otro, lo que no quieras para tí”
Por supuesto que no pretendo dar consejos; no soy experta en nada. Simplemente soy una mujer que al escribir esto, me afirmo en mis creencias. Para no olvidarlas, para no caminar con los ojos cerrados o simplemente fingir. Lo necesito repetir cada día, es la verdad.
Me encuentro a un paso de mi final. Y sin embargo, en esta mirada retrospectiva, en mi reflexión personal, considero que me he quedado a medias, hay mucho por más que descubrir y aprender: mucho que leer, mucho que decir, y escribir. Me faltan muchos pasos por andar, abrazos por estrenar. La cercanía a la meta, me llevará al nuevo inicio. Yo lo sé.

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