10/52 Reto de escritura
10/52 Reto de escritura
Sábado 05 de febrero de 2022
El pasado lunes 31 de enero empezó a fraguarse dentro de 'mi espacio secreto’ el tema de esta semana. Todos poseemos un espacio íntimo en donde se generan y resguardan los anhelos, temores y disparadores de las emociones que nos visten. Cada día, producimos cientos de pensamientos, de ellos a los con nuestra atención los expandimos nos remiten a pensamientos y acciones. Y desde mi propia manera de ver las cosas, ubico el lugar, porque es donde generalmente ‘siento’ cuando percibo, justo ahí, los estímulos que del mundo donde estoy inmersa llega un acontecimiento en especial que me estremece. Sí, es verdad, mi canal kinestésico es el receptor de la energía que me rodea. Entonces, después de la sensación de vacío, recala directamente sobre los vellos del cuerpo para erizarse; sobre las células de mis órganos que se agitan e incluso mis fosas nasales se percatan de la densificación en la atmósfera: puedo sentir los coágulos que flotan en el ambiente. Huele a gris y pimienta.
Pero, en esta ocasión, a la que me refiero del pasado lunes, mi pensamiento arribaba una y otra vez, en un nombre, una palabra con nueve letras: cinco consonantes y cuatro vocales, una palabra que al igual que un panal de miel, como manantial en medio del oasis me atrae sin remedio. Llego sedienta de a beber para llenarme de ternura y amor.
Me refiero a mi bebé-ángel: a Alexander de mi alma y corazón. Mi recuerdo latente; eres promesa de redención y del poder eximir las faltas. Y finalmente, congraciarse con nuestro Creador.
Hoy es nuestro aniversario. El tuyo es doble porque naciste para el mundo físico y al poco tiempo, al mundo etéreo. Y es nuestro porque fue cuando cada uno sellamos nuestro relación contigo. Atamos el cordón que por la eternidad nos unirá.
He dejado de pensarte como un ser angelical, en donde podría imaginar tus rasgos físicos. Una mezcla de los de tus papás. Sin embargo, hoy con la existencia de tu hermana, sé que tendrían mucho en común, por lógica elemental. La veo a ella, con su mirada de mar, su boquita pequeña de color cereza y su cabellito ámbar. Su piel con la tersura del jazmín. Sé también que estás con ella y la acompañas, la proteges y le cuentas al oído palabritas tiernas y amorosas, por esa razón ella siempre tiene la sonrisa colgada en su carita.
Por supuesto que mi ego me dicta que me hubiera encantado tenerte conmigo, con nosotros. Aún con eso, comprendo que te encuentras en un lugar privilegiado y que para nosotros es un honor tenerte como mensajero e intermediado.
Te amo ni ángel-bebé, como amo a tu hermana y a tu padre que es mi hijo. Amo a tu mamá porque ella nos con su amor y entrega nos dio el regalo de tenerte en la familia.
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