08/52 Reto de escritura. Te invito a sumarte.

08/52 reto de escritura Hoy, especialmente me inspiro en las personas que como yo, encuentran el refugio en donde acoplarse con la libertad textual y la dislocada justificación en el acto de la escritura para dar rienda suelta al libertinaje, a la danza de los alfabetos que en cada cabeza surgen. En realidad, debo aclarar que yo no soy especialista en estos temas, tampoco académica de las letras. Soy yo una mujer que gracias a la escritura, encontró el patio de recreo en donde permitir a sus neuronas crear sinapsis nuevas o, es posible reforzar las cotidianas, estas veredas de formas y modos que otros autores ha vertido en sus obras, en sus libros y que al leerlas se van amalgamando con los recursos propios. Tengo en lo particular, a Eri, mi comadre que me inspira, ya que reiteradamente ha mencionado que uno de sus más caras anhelos es tener tiempo para dedicarse a escribir. Y yo me pregunto, dentro del cúmulo de actividades, ¿no será posible dedicarle al menos 20 minutos diarios para hacerlo? Y no me refiero a la escritura por obligación, esa que hacemos para enumerar los faltantes del supermercado; los mensajes del WhatsApp y los buenos días en el Facebook; los reportes para la escuela o del trabajo; a esos mensajes para el esposo y los hijos. En mi caso, desafortunadamente, la mensajería instantánea se ha convertido en un pilar social con la familia; no la familia lejana que por obvias razones es la manera apropiada, sino la familia cercana. Con la que vivo en mi propia casa. (?) Otra cuestión, es que prefiero este medio (mensaje), a la llamada telefónica: porque generalmente en esta cronopatía que padezco, las llamadas de voz, llevan a otros temas y por lo tanto se alargan varios minutos. Con la economía que los emojis brindan en tres pulsaciones del teclado se expresa una idea y listo. A continuar con lo que sigue. ¡Dios! ¿Ah dónde he llegado? De regreso al tema inicial, retorno a él para no conflictuarme conmigo misma y estas divagaciones sobre los mensajes de texto y mis preferencias. Volviendo a mi amiga, ella se ha convertido para mí en una inspiración: porque comprendo su sentir; me parece que ella representa la respuesta que he venido suplicando al universo. Alinearme con otras personas que tengan la escritura en un puesto alto en sus preferencias. Esas personas que prefieren a la escritura y la lectura como número uno dentro de sus hábitos. No por obligación, sino como placer gozoso. Valga la redundancia. Por ejemplo, hace un par de años, me inscribí en un diplomado en la escuela de escritores Leopoldo Peniche Vallado en Mérida, Yucatán. Fue una diploma con una duración de dos años. Del cual, egresé bajo la designación de pertenecer a la Séptima Generación. Las tareas, obviamente se fincaban en tareas orientadas al género que en ese momento se estuviera estudiando. Al principio, para empezar a escribir bajo lineamientos estrictos representaba una especie de tormento para mí. Independientemente de las directrices, me turbaba porque deseaba impresionar a mis compañeros y al profesor con la forma de abordar mi ensayo, cuento o lo que fuera solicitado. Un día, después de ver una video de la plataforma TED sobre la creatividad: ésta llegó a mí a manera de un relámpago, metafóricamente escribiendo, para instalarse en mi propia metodología. Ese día, mi ritual para la escritura nació. ¿En qué consiste? Un taza de cafe, bien cargado. Mi play List titulada (creatividad) con mis melodías preferidas. Mi cuaderno o computadora. Diccionario escolar y el de Sinónimos. Y, lo más importante. Mi actitud de poder, de autora eficiente. A partir del primer pensamiento que llega a mi mente, empiezo a escribir. No lo cuestiono, no lo juzgo. Escribo, escribo sin parar. Estoy convencida que no hay género o tema del que no pueda narrar. No porque sea yo la más sabia. Sino porque expreso mis personal interpretación de la realidad que me ciñe, porque puedo decir que soy neófita en tal cosa: pero sobre todo soy atrevida, me lo creo con todas sus letras. Desde el momento que mi cerebro echa andar, no lo paro. Soy generadora de imágenes. Es como si del cosmos, un haz de luz me dictara y yo, sumisa simplemente permito que mis dedos opriman las teclas o sujeten la pluma sobre el papel. Escribir, escribir, escribir, en la mejor medicina para la temida “hoja en blanco” que es sinónimo de inseguridad. La desfachatez de mi personal adaptación al ejercicio de la escritura es sin pretensiones, buscar mi propia satisfacción. Este es mi estilo personal. No pretendo seducir a terceros. Si me gusta a mí es suficiente, Y si en el camino, alguien más se siente conmovido con mis palabras, es ganancia pura. Por lo tanto, te invitó a ti amiga o amigo a que te sumes a este reto de escritura semanal. Para permitirte dar paso a estas tus “primeras palabras” que lleguen a tu mente. Sin filtros. Simplemente escribir desde las vísceras del pollo o del tigre: como prefieras definir tu escritura. Al final del año, tendremos 52 entradas que serían en su conjunto tu testimonio anual. Una radiografía de tu sentir y pensar sobre n cantidad de temas. ¿Te animas? #52weekwritingchallenge

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