Corazón (desde diferentes puntos de vista)
La consigna es escribir sobre lo primero que venga a la mente; por un espacio de diez minutos y además utilizar diferentes puntos de vista. el tema es sobre lo que hoy hice o lo que me acontece.
Parto desde mi amado Corazón.
Primera persona.
Hoy, como me ha venido sucediendo en estas últimas semanas mi corazón desea ser el protagonista de mi historia. Mi refiero al órgano de mi cuerpo, a mi corazón como mente maestra del sistema circulatorio. Todas las mañanas, a los pocos minutos de haber iniciado con mis actividades, él se hace notar con un par de movimientos fuera de la norma. Son como pasos largos; apresurados. En señal de querer escapar del espacio físico que lo alberga. Y en su loca carrera, deja un hueco, una sensación de vacío. Mi corazón, es el representante de mi ser.
Segunda persona
Hoy, como ha venido sucediendo en estas últimas semanas, tú corazón deseas ser el protagonista de la anécdota de la tu propia vida. Eres el órgano del cuerpo de María Elena, te llamas o nombras a ti mismo como Corazoncito. Eres el director del sistema circulatorio, en teoría, pero en realidad de tu danza, se contagian los demás: tus subditos. Todas las mañanas, cuando tomas consciencia del próximo amanecer es necesario que tus cavidades van a latir con más potencia para alimentar a todas las células de tu cuerpo; los miembros van a caminar, tus lavios van a beber su café y a realizar diferentes actividades mentales. Una verdadera revolución se gesta dentro de los anaqueles de la memoria, quienes se encaminan en armónicas sinapsis para recuperar sus recuerdos, entre suspiros, sollozos y exhalaciones; sus emociones y sentimientos, para que puedas categorizarlos y narrarlos en los textos que dictas a tus dedos maratonistas. Si, eres tú corazón el negligente y despiadado dictador que marca la pauta.
Tercera persona.
Él ha abierto los ojos de la consciencia y ha decidido que ya no quiere ser un fiel colaborador del cuerpo físico de la señora que lleva por nombre María Elena. Él, a quien se le ha sublimado como una una tierna figura y símbolo de amor puro, es también la sentencia que recuerda la fragilidad de la vida. El corazón es el motor del líquido vital: de la sangre que es el vehículo para oxigenar y nutrir todas la células del cuerpo. Por esta razón en tan indispensable. Él ha decidido que María Elena lo piense con benevolencia y paciencia. Finalmente será él, quien diga la última palabra en ese cuerpo gris y gastado…
Tercera persona del plural
Somos parte del conjunto de huesos y carne que configura la apariencia física de una mujer llamada María Elena. Estamos pegados por el éter que amalgama espíritu, voluntad y vísceras. Sostenidas por huesos y pensamientos. Que nos encaminan al llanto o algunas veces a la dicha de vernos reflejados en la pupila de tus ojos, querido hijo, certeza de la promesa que en mi médula germinó en el 93.
MEHM
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